El cortometraje Piedra Papel Tijera lo rodamos en el invierno de 2016, en una nave abandonada cerca de unas vías de tren y un colegio, con un frío que pelaba y el señor Mario Mayo (a quien tengo gran cariño y admiración) atado a una endeble silla de madera al más puro estilo Jason Statham. El loco Aitor Sánchez capitaneaba el reparto con su psicópata freak, mientras que el cadáver de la joven Alina Nastase se enfriaba en el suelo víctima de una infantil trampa. Aquello, sin lugar a dudas, auguraba ser una gamberrada de proporciones épicas difícil de olvidar.

En ocasiones, los juegos de niños no son inocentes y divertidos, son crueles, malvados y hasta peligrosos…

La historia surge de la idea de tomar algo inocente y convertirlo en algo peligroso y mortal. Siempre he pensado que la crueldad del ser humano es bastante imaginativa y que cuando tienes el poder sobre algo o alguien, puede que los pilares de tu cordura puedan tambalearse hasta límites insospechados, y sino que se lo pregunten a las hormigas con las que juegan los niños con una curiosa lupa mientras proyectan mortales rayos de sol a través del cristal buscando la próxima víctima que incinerar…

La cuestión es que tenía la idea, pero por aquel entonces no tenía idea alguna de como podría abordar esta pequeña e irreverente locura, por lo que me puse en contacto con un buen amigo guionista, Álvaro Fuentes, quien se puso a las teclas y dio a luz a esta pequeña joya que te hará pensártelo dos veces si un desconocido te apuesta algo utilizando un juego infantil…

El cortometraje narra la breve historia de un ridículo, tramposo y esmirriado psicópata el cual se juega con sus víctimas a suertes si viven o mueren. Tras haberlos engañado, drogado y amordazado, despiertan en un lugar apartado éste les exige jugarse su vida con un sencillo juego infantil: piedra papel y tijera.

Espero que hayáis disfrutado de una pequeña joya que creamos un grupo de locos por el cine, enamorados de narrar historias a veinticuatro fotogramas, aunque rodemos a veinticinco fps (aquí van las risas malvadas)… pero al fin y al cabo, enamorados de contar historias en imágenes.

Antes de despedirnos y si me admitís un pequeño consejo de cinéfilo empedernido: ved mucho cine, leed mucho cine y amad mucho cine, porque nunca sabes cuando será la última jugada.